PC VS Consolas: Edición next-gen

¿Cómo responder desde el PC a las consolas de nueva generación? Veamos qué tienen las nuevas máquinas bajo el capó y cómo responderá el mercado ante ellas.

Antes de empezar: En este artículo me voy a poner un tanto técnico, así que si no entendéis de lo que hablo, mejor id a leer alguna buena novela. Os recomiendo la saga The Dresden Files, de Jim Butcher.

La next-gen ya es current-gen y la current-gen ya es old-gen, de modo que nos encontramos ante un completo lienzo en blanco en el campo del gaming, donde puede aparecer absolutamente cualquier cosa, debido a la potencia desmedida de las consolas de nueva generación.
O no. Veremos por qué más tarde.

Nos hemos acostumbrado a la potencia de consolas, cuando el PC siempre ha tenido la oportunidad de superarlas por mucho. Sin embargo, ¿Cómo se enfrenta esta omnipresente plataforma a las nuevas máquinas, que hacen las delicias de los desarrolladores?

Empecemos por analizar la pasada generación. No es precisamente un secreto que los PC’s y los usuarios de PS3 no han hecho más que comerse port tras port de juegos pensados para Xbox 360, en muchos casos de calidad altamente discutible. ¿Por qué es esto? Pues por una sencilla razón: Porque las arquitecturas entre una máquina y otra eran demasiado diferentes y las desarrolladoras no tenían ganas de hacer tres juegos cuando podían hacer uno y luego hacerle ajustecillos más o menos acertados.

Las consolas tienen la ventaja de que son una plataforma que no admite escalonamiento – Lo que funcionará en una, funcionará en todas, mientras que los PC’s tienen la ventaja de que pueden ir actualizándose con tanta frecuencia como su dueño quiera, haciéndolos más y más potentes y alejándolos por tanto de la capacidad de sus competidoras.

Permitidme un ejemplo: Los requerimientos recomendados de Assassin’s Creed III (Que salió en 2012) pasan por un procesador Intel Core 2 Quad Q6400, ¡Que salió en 2007! y una tarjeta gráfica nVidia GeForce GTX 260 (De 2008). Eso significa que alguien que tenga piezas de hace cinco años de antigüedad puede ejecutar este juego con mayor calidad que los consoleros.

Sin embargo, todo esto ha cambiado con el advenimiento de la nueva generación (Donde, a nivel de hardware, obviaremos a Wii U por razones de sobra conocidas por todos).

Tanto Playstation 4 como Xbox One han optado por incluir procesadores AMD de ocho núcleos basados en su serie Jaguar, esto es, que no llegan a los dos gigahertzios de velocidad por núcleo. La negra de Sony tiene 1.6 gigahertzios por núcleo, y en Microsoft decidieron hacer un overclock a última hora y ofrecer 1.78.

Ambas consolas se sirven de 8 GB de RAM (De la cual le dedican 3 GB al sistema operativo, dejando a los juegos con 5 GB de RAM usable). La RAM de PS4 es del tipo DDR5 (La usada en tarjetas gráficas de PC) y la de Xbox One es DDR3, considerablemente más lenta (Y usada en memorias RAM de PC).

En el apartado gráfico, ambas se sirven también de AMD, con unos gráficos comparables a las tarjetas Radeon 7790 para Xbox One y un término medio entre las Radeon 7850 y 7870 para PS4. Usan la arquitectura Graphics Core Next, para más señas.

Ambas están equipadas con un disco duro de 500 GB.

Los procesadores son extremadamente poco potentes, llevándose una grata paliza por parte de cualquier procesador de gama medio-alta contemporáneo, cuyas cifras hablan de más de 4 Ghz de velocidad por cada núcleo. ¿Qué significa esto? Que la arquitectura de las procesadores de consola está pensada más para el rendimiento optimizado (Esto es, usar los ocho núcleos) que para la potencia bruta, a diferencia de la creencia popular, que las ve como bestias desatadas.

El hecho de que se usen estos componentes tan “PC’eros” lleva a dos conclusiones:

  1. Apenas hay diferencias entre una y otra a efectos de hardware.
  2. El rendimiento de los juegos de esta generación va a estar claramente optimizado para chips AMD, conocidos por dar buen rendimiento a precios bajos.

Dicho todo esto, creo que es el momento de construir un PC que nos dure varios años de vicio intensivo y que se alce por encima de las máquinas de Microsoft y de Sony (Y por tanto, de WiiU, cuya potencia gráfica es similar a la de una tarjeta Radeon serie 5XXX tardía).

Antes de continuar, quiero dejar clara una cosa: Es estrictamente cierto que los procesadores Intel destrozan a los AMD para jugar cualquier día dado, en parte por su superior potencia por núcleo, además de por su arquitectura. No obstante, también es cierto que los AMD destrozan a los Intel para cualquier cosa relacionada con multimedia, que no es sino en lo que se han convertido las consolas: En centros de entretenimiento multimedia.
Por tanto, voy a elegir AMD para nuestro PC, no sólo porque los juegos vayan a estar más optimizados para este fabricante (Como es el caso de Crysis 3), sino porque soy conocedor de la situación económica española y AMD siempre ha ofrecido más potencia por el mismo precio que Intel, cuyos procesadores son considerablemente más caros.

En fin, comencemos por el principio.

Voy a elegir como factor de forma ATX porque me gustan las placas grandes, que permiten muchas opciones de personalización y overclocking, pero vosotros podéis usar la que os venga en gana.

Ya de paso, voy a suponer que tenéis monitor, teclado y ratón en casa. A fin de cuentas, cuando os compráis una consola, suponen que tenéis tele con la que jugar.

Lo primero que necesitamos es una caja donde meter todas las cosas. Para no complicarnos la vida, he escogido una Tacens Mars Gaming MC1

Esta caja tiene todo lo que necesitamos a un precio aceptable y sin muchas pretensiones. Además es compatible con tarjetas gráficas bien gordotas, como la que vamos a usar nosotros.

A continuación toca elegir la fuente de alimentación. Como vamos a mover un PC pesado, lo recomendable sería usar una de 600W con una o dos tomas PCI-e, que serán las que alimenten a la tarjeta gráfica. Muchos de vosotros no lo sabréis, pero a partir de cierto nivel de potencia, las tarjetas gráficas consumen tanta energía que la que les suministra la placa base es insuficiente.

Por esa razón he elegido la B-MOVE Retail Series 600W, suficiente para satisfacer nuestras necesidades, con un conector PCI-e de 6 pines que alimentará nuestra tarjeta gráfica.

Elegido eso, vamos a por la placa base. Para ello me voy a servir de una ATX que permita CrossFire (Usar más de una tarjeta gráfica AMD a la vez, en nVidia se llama SLI). Mi elección es la ASRock970 Extreme3 R2.0, que permitirá aprovechar los conectores USB3.0 de la caja, además de añadir los suyos propios.

El procesador va a estar bastante claro, voy a usar un AMD FX-8350, con ocho núcleos, a 4 gigahertzios cada uno, más del doble de lo que llevan PS4 y Xbox One. Si os parece caro, buscad la alternativa en Intel y ya me contáis. Hizo falta uno de los i7 más caros (Uno de seis núcleos, no os digo el precio para no asustaros) para superar el rendimiento que dio el FX-8350 en Crysis 3. Si os quedáis con ganas de más, la combinación placa + procesador permite unos overclocks con el disipador de serie muy interesante.

Por cierto, el procesador incluye su propia pegatina térmica, pero si le queréis echar pasta térmica de más, sentíos libres.

Ahora toca la RAM. La placa base que he elegido admite hasta 32 GB, pero para empezar, vais bien con 8GB, funcionando en Dual Channel. Obviamente, para que esto se cumpla, necesitaremos un número par de memorias RAM completamente idénticas (Misma capacidad, misma frecuencia). Os recomiendo que cuando queráis actualizar empecéis por aquí, porque el resto de componentes aguantarán perfectamente bastante tiempo. Vamos a usar unas HyperX BLU de Kingston, una marca establecida con buena reputación y mejor calidad aún.

A continuación, el disco duro. Para no complicarnos mucho la vida, vamos a usar un Seagate de 1 TB de capacidad con conexión SATA3, bastante más veloz que la SATA2.

Y ahora vamos a la zona polémica.

Si sois usuarios de Steam y preferís comprar los juegos digitalmente (Con las consiguientes ofertazas), con una grabadora DVD normal y corriente tenéis más que de sobra. Elegid la que os venga en gana.

Las Lite-On son bastante fiables, y si sois usuarios de Xbox 360 me la agradeceréis especialmente. Vosotros sabéis a lo que me refiero.

No obstante, si preferís el formato físico, es mejor una unidad Blu-Ray. Para este caso he elegido una Pioneer BDR-208DBK, que os dará todas las funciones que necesitéis.

Y ahora nos vamos a meter en terreno pantanoso: La tarjeta gráfica.

Lo lógico sería elegir una aceptablemente más potente que las equivalentes a las de gama media-baja que llevan las consolas. El problema es que éstas están completa y absolutamente optimizadas, a la vez que están modificadas para que rindan especialmente bien, mientras que en PC nos tenemos que enfrentar a capas de acceso a hardware intermedias, como DirectX, que disminuyen el acceso al dispositivo físico por parte del sistema operativo y, por tanto, de los juegos, lo que se traduce en que necesitamos MUCHA más potencia para compensarlo (O pasarnos a SteamOS cuando llegue el momento)

Os lo voy a dejar claro: Más es mejor. Siempre. Así que sólo os voy a hacer una pregunta: ¿Queréis jugar a 1080p, sí o no?

Si la respuesta es “Sí”, preparaos para un desembolso gordo: La AMD R9 290. Esta tarjeta es cara de narices pero os servirá mucho, muy bien, y durante mucho tiempo.

Tened en cuenta que si elegís esta, deberéis cambiar la fuente de alimentación a una que tenga dos tomas PCI-e, una de seis y otra de ocho pines. La Tooq EcoPower II, es una buena opción.

Si el tan cacareado Full HD os da igual y preferís jugar a menores resoluciones, podéis lograr un rendimiento excelente con cualquier juego que os propongáis, de aquí a un par de años, con su hermana menor, la AMD R9 270. Es considerablemente más barata y os dará un gran servicio, siempre y cuando juguéis a resoluciones no mayores que 1920×1024.

Pues con esto ya estamos todos listos. El precio total de estas configuraciones oscila entre los 513 y los 765 euros, que en principio puede parecer caro (Una PS4 vale 400€ y una Xbox One, 100 más).

Sin embargo, aquí es donde llega la trampa: Los precios de los juegos en PC siempre son menores, con un descuento de unos 20 euros en juegos nuevos, y de ahí, cualquier cosa. Gracias al Humble Bundle he comprado por 4 euros un paquete de juegos cuyo valor es de más de 100, para muestra un botón:

precios

Pongamos que en toda esta generación (6-7 años) compráis sólo diez juegos recién salidos. El ahorro ha sido de 200 euros con respecto a las consolas, sin contar que la cantidad sigue subiendo a medida que compráis juegos. A eso hay que sumarle que las capacidades multimedia del PC son infinitamente superiores a las de las consolas.

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